Mientras tanto, Asya, Halik Gazi, Elif y Neylan avanzaban con pasos sigilosos, observando escondidos mientras los guardias se retiraban del calabozo.
— ¡Es nuestra oportunidad! —dijo Neylan con ansiedad— debemos liberar a Mehmet antes de que Kerem reafirme más su poder y lo haga ejecutar.
— ¿Y si ya no es posible salvarlo? —la voz quebradiza de Asya se dejó escuchar temerosa.
— Eso jamás —contestó Halik— los auténticos hombres no nos dejamos doblegar por simples palabras. Y Mehmet es nuestro lí