La planta treinta y seis del edificio de Apex Holdings bullía de actividad organizada desde las ocho de la mañana.
Detrás del cubículo de mármol blanco situado justo frente a la oficina del director ejecutivo, Elyn permanecía sentada con la espalda recta y sin apoyarse en el respaldo. Sus delicados dedos se movían con rapidez sobre el teclado, reorganizando la agenda de las reuniones plenarias, respondiendo correos electrónicos del consejo directivo y clasificando documentos financieros con una