Las mañanas en Manhattan solían estar teñidas por el alboroto de las bocinas de los vehículos que competían contra el tiempo, pero dentro de la antigua mansión del clan Moreno, esta mañana se sentía como un suspiro contenido. Tras una noche repleta de promesas posesivas y brillantes movimientos tácticos legales, Dave Moreno permanecía de pie frente al gran ventanal de su oficina. El hombre miraba fijamente hacia la puerta principal, que ahora estaba fuertemente custodiada por diez guardias priv