Al escuchar esa pregunta tan directa e impregnada de resentimiento por parte de Elyn, Dave se quedó completamente petrificado. El cerebro lógico del hábil director ejecutivo se bloqueó por un instante. Al darse cuenta de que sus palabras posesivas habían sido malinterpretadas por la sensibilidad del corazón de su mujer, la habitual fachada distante de Dave se desmoronó de inmediato, siendo reemplazada por un breve pánico sumamente inusual en él.
—Eh... no, no me refería a eso, mi amor —interrum