Esa tarde, el cielo de Nueva York estaba cubierto por densas nubes grises que irradiaban un frío sobrecogedor. Un lujoso sedán negro de motor silencioso entró lentamente por el gigantesco portón de hierro de la antigua residencia del clan Moreno. Tras un viaje transoceánico sumamente agotador, Dave Moreno y Elyn finalmente pisaron de nuevo el lugar que era la fuente de todas las complicaciones de sus vidas.
Dave caminaba con paso rígido, impecable en su abrigo de lana negro, mientras su gran ma