La rutina comenzó a sentirse real.
No como una costumbre aburrida, sino como una estabilidad que poco a poco iba tomando forma propia. Había días intensos, claro. Reuniones, decisiones, llamadas inesperadas. Pero ahora existía algo que antes nunca había tenido: pausa.
Y la pausa cambia la manera en que uno mira todo.
Una noche cualquiera, mientras organizaba algunos documentos en el estudio, encontré una caja vieja llena de fotografías impresas. No recordaba haberlas guardado ahí.
La abrí por c