El ruido de los flashes se mezclaba con las voces exaltadas en la sala de prensa. Afuera, Bogotá bullía como siempre, pero dentro de la empresa, las paredes parecían estrecharse. El debut de nuestra colección estaba a la vuelta de la esquina y, aun así, todo parecía tambalear.
Los últimos días habían sido un infierno. Documentos desaparecidos, bocetos filtrados a la competencia, rumores sobre retrasos en los proveedores… y ahora, un ataque directo a nuestra seguridad informática.
—Han borrado l