[Narrado por Spencer]
La tensión en el despacho de mi padre se podía cortar con un cuchillo. Dominic estaba desplegando mapas de calor sobre la mesa, coordinando con sus hombres encriptados, mientras mi padre nos observaba desde su trono de cuero con una calma que me resultaba insultante. Yo seguía sintiendo el rastro de la humillación en mis huesos, pero el tiempo se agotaba.
—Thorne no es estúpido, Spencer —decía Dominic, señalando un sector industrial cerca del río—. No la tendrá en un lugar