La fuga de Casey me arrojó a un estado de alerta y furia fría. Mi fachada corporativa era impecable, pero internamente, era un torbellino. Habían pasado tres días desde que desapareció. Mi equipo de seguridad estaba movilizado, buscando discretamente, pero Liam era inteligente; sabía cómo moverse en las sombras.
Estaba de vuelta en mi oficina, la silla de Casey peligrosamente vacía. La presión de la adquisición de Aether Corp estaba al límite, y Eleanor Vane no dejaba de presionar, su presencia