Los siguientes dos días fueron una tortura de ineficacia. Mi equipo de seguridad, dirigido por un ex-agente del MI6, estaba dando vueltas en círculos. Revisamos cada propiedad relacionada con los Donovan, cada hotel, cada lugar donde Liam pudiera haber conseguido trabajo. Nada. Era como si la tierra se los hubiera tragado.
Thorne me estaba asfixiando con llamadas y amenazas veladas, mientras Eleanor, con su sonrisa helada, me recordaba constantemente mi "falta de enfoque".
Estaba sentado en el