[Narrado por Casey]
Los días siguientes a la llegada de Eleanor Vane se sintieron como un descenso abrupto de temperatura. Mi convalecencia en el penthouse continuaba, pero el apoyo incondicional de Spencer se había congelado.
Él seguía siendo metódico con mi cuidado: el puré de manzana a las 11:00, la medicación a las 14:00, y las lecturas silenciosas en las noches. Pero la calidez que había surgido en el luto, la mano en mi cabello o la presencia consoladora, se habían esfumado. El viejo CEO,