Capítulo 17
El aire en el comedor se volvió repentinamente pesado como el hormigón. Sofía podía sentir una gota de sudor frío empezando a trepar por su nuca, mientras sus ojos no se apartaban del pequeño pendiente de plata que colgaba de la punta del dedo de su madre como si fuera una bomba de tiempo lista para aniquilar su estatus hipotecario. A su lado, Diego permanecía inmóvil. Los músculos de la mandíbula del hombre se tensaron, pero curiosamente, su mirada, que solía estar llena de burlas, ahora se vol