El silencio en la mesa del desayuno era tan denso que parecía existir una barrera invisible extendida entre ambos. Sofía sorbió su café con movimientos lentos, con la mirada fija en el vapor que danzaba sobre la taza, buscando una vía de escape para la angustia que le oprimía el pecho.
—¿Por qué miras tanto ese café? Pareces estar auditando un informe financiero con problemas —soltó Diego con una naturalidad forzada, un intento torpe por derribar los muros de aquel mutismo compartido.
Sofía no r