Keith.
Salimos del auto y tuve que pagarle al señor, ya que, el idiotita de John olvidó su billetera en quién sabe dónde.
«Demasiado descuidado», pensé.
Si iba a un bar, para emborracharse, mínimo debía procurar no perder nada importante.
Pero bueno, "cada cabeza es un mundo".
El cielo nocturno estaba tan estrellado que me hubiera gustado hacer un campamento y contemplarlas cómo solía hacer con papá de niña.
Inhalé hondo e intenté no ponerme tan sentimental al pensar en mi padre.
―Esta es mi hu