John.
20 de Junio.
Ya habían pasado un par de días desde que Keith accedió salir conmigo.
Eso me contentaba muchísimo.
En el transcurso de esos dos días, me comporté cómo todo un caballero con ella.
Nada de insinuarme con ella.
Keith era una mujer complicada, así que cualquier cosa, cualquier error; estropearía todo.
―¡Buenos días, Keith! ―La saludé con cordialidad, viendo lo hermoso aquel se ponía cada día.
―¡Buenos días! ―Enunció ella con afabilidad.
Me sonrió con dulzura, y continuó tecleand