Keith
Un huracán de sentimientos encontrados arrasaron con mi tranquilidad.
Howard, el imbécil más grande del planeta y quizás, del universo; se apareció en mi campo de visión.
Debía admitir que su presencia me alteraba.
Me daban ganas de darle muchas bofetadas.
Decirle todo lo que llevaba guardado en mi interior desde hacía tiempo. De gritarle, de insultar su rostro, todo de él.
Unas de las personas que más me hizo sufrir.
Incontables fueron las lágrimas que liberé a causa de su traición, de s