John
—¡¿No piensas decir nada?! —Protestó Tatiana con el ceño notoriamente fruncido—. O sea, literalmente me han faltado el respeto en tus narices ¡¡¿Y no piensas hacer nada al respecto?!! —Agregó la rubia con afán.
Inhalé hondo y traté de acumular mucha, pero muchísima paciencia.
—Tatiana... ¿Cuántas veces te he dicho que no puedes hacer lo que se te de la gana en MI empresa? ¿Acaso crees que no me la paso ocupado? Lo más probable es que solo fuiste para desconcentrarme, soy un hombre ocupado.