El rugido de Liam resuena en todo el pent-house, más potente que cualquier trueno.
Dante se queda petrificado al ver que Liam aparece en el pasillo, con el torso desnudo y húmedo, solo cubierto por un pantalón de chándal gris que cuelga peligrosamente bajo en su cadera. Tiene una toalla blanca alrededor del cuello y sus ojos fijos en su asistente.
Liam llega a ellos en dos pasos y, con un movimiento brusco, aparta a Dante de Abril, colocándose de inmediato frente a ella, cubriéndola con su cuer