El plazo de setenta y dos horas impuesto por el chantajista se ha cumplido, y de sobra.
La ciudad amanece bajo un cielo gris y encapotado, un reflejo perfecto del clima que se respira en el interior del hogar de Liam Cavalli. Él no ha pegado un ojo en toda la noche, aunque ha estado así desde hace varios días.
Entre el chantaje y su situación con Abril, no es mucho lo que ha descansado. La misma Abril a veces se levantó por la noche, para atender a Mía, y se lo encontró con la bebé entre sus br