Mundo ficciónIniciar sesiónLa matriarca entra al salón con pasos firmes, la barbilla en alto y una expresión de indignación absoluta. A unos pocos metros detrás de ella, caminando con lentitud y con el rostro pálido por el miedo acumulado tras la visita de la policía, viene Abril.
Lleva a Mía aferrada a su pecho. La pequeña está aferrada a la camiseta de algodón de Abril, chupándose el dedito pulgar, algo agitada por los gritos graves que han estado resonando en el departamento durante toda la mañana.
Vic







