No respondió y siguió revisando los archivos, mientras yo bebía mi té y le daba tiempo para comprender lo que tenía frente a él.
—Con esta información podrás destruir a mi padre cuando decidas —continué—, también podrás quitarle el control del Grupo Varela e incluso no dejarle ni una sola acción; por eso el precio es de 2.5 millones de dólares —sentencié—, no estás comprando únicamente mis acciones, estás comprando las pruebas para destruir a tu hermano y el control de la empresa.
—Estas prueba