55. El comienzo de una batalla
La paz que creía haber conseguido con su ninfa acabó en el instante en el que cruzó la puerta de la casa grande; allí todos estaban a la expectativa, preocupados. Las mujeres del servicio estaban reunidas en la cocina y los peones en el salón, preguntándose qué pasaría con ellos, con sus trabajos y sus hogares.
— Patrón, qué bueno que ha llegado — se le acercó Eduarda al verlo; tenía los ojos rojos y cargados de un sentimiento de incertidumbre que a él le hizo el corazón muy pequeño — Esos seño