48. ¡¿Dónde está Galilea?!
Casi a las dos de la mañana, los gritos cedieron, pero del despecho nadie salió.
Los empleados de la casa se fueron a dormir de a uno, la última fue Indiana, quien le preguntó a la joven niñera si necesitaba algo antes de marcharse.
La última luz encendida fue apagada a las tres, cuando ella supo que no tenía más sentido permanecer allí, a la espera de cualquier cosa. Miró la puerta del despacho con un sentimiento horrible en el pecho y subió las escaleras.
Ya en su habitación, se hizo un ovill