47. Un monstruo de mujer
Mientras él tuviese vida, ella jamás volvería a vivir nada similar; si dijo a sí mismo, todavía consolándola.
— Gali, tienes que volver a denunciar, lo que viviste fue espantoso, ese miserable debe pagar con cárcel.
— No, por favor — ella se incorporó para mirarlo. Sus ojos mieles estaban tan rojos que sintió que su interior se comprimía de solo saberla y verla así —. He dejado el pasado atrás, estos meses, Cristo, todo este tiempo yo he logrado olvidar, reponerme, no quiero tener que revivir e