Miró el reloj. Quedaban sólo dos horas entre el presente y cuando Caroline estaría en el destino indicado de todos modos. No había suficiente tiempo para llegar allí, ¿verdad?
Edmond pasó su mano por la cara con frustración. Si tuviera alguien con quien hablar sobre esto, alguien que entendiese por qué luchaba y aun así poder contemplar la situación de forma objetiva.
Pero ese alguien no existía. Sólo había tres personas que conocían las circunstancias exactas que habían llevado a Edmond a esta