Edmond estaba cansadísimo de toda esa culpabilidad. Había vivido con ella durante casi trece años, cada segundo de cada día, y aceptó esa sentencia como penitencia por lo que había hecho. Pero ahora que estaba empezando a fluir en la vida de aquellos que le importaban, y manchaba sus experiencias, no era tan fácil de soportar.
Y aunque Edmond sabía que la situación de Anthony era muy diferente a la suya, no podía dejar de sentirse responsable, de alguna manera, por el giro de los acontecimient