Por la mañana, Sheily despertó entre las cobijas que olían a Zack y sonrió. La follada con él había estado regular tendiendo a mala, pero dormir en su cama había estado fenomenal. No se despertó en toda la noche y ni se percató de su presencia. Ahora sí que se sintió como una princesa.
Tomó nota mental de las marcas del colchón y de las sábanas antes de levantarse envuelta en la manta para buscarlo. Dio algunas vueltas, subió escaleras, bajó escaleras y llegó a una estancia donde encontró la p