Zack no estaba listo para oír el secreto de Sheily, pero ella habló antes de arrepentirse.
—Yo... Yo no voy a la iglesia a rezar, Zack, esa es sólo una fachada. En ese lugar, que parece una iglesia, pago para tener sesiones de BDSM. Pagaba, porque hace tiempo no voy —sonrió al ver la cara de Zack, completamente desencajado. Lo había dejado en jaque, atónito.
Se lo repitió, por si no había entendido.
—Entonces... ¿Me estás queriendo decir que pagas para poder azotar hombres? ¿Y les pones colla