El pánico de Estefanía al despertarse en una cama que no era la suya duró hasta que vio aparecer a Johannes. Todos los recuerdos del día anterior empezaron a abarrotarse en su cabeza. O casi todos.
—¡¿Lo hicimos?! —preguntó, con pánico.
—No, solo dormimos juntos, muy juntos. Y me acariciaste bastante durante la noche, pero te perdono porque debías estar soñando algo muy interesante.
Ella se cubrió la cara mientras Johannes trepaba en la cama y gateaba hasta su lado. Seguía en pijama y se met