El amo quitó su dedo de la boca de Sheily, luego de jugar un rato con su venenosa lengua, para dejarla seguir hablando.
—Él estaba dormido y yo trepé a la cama y me deslicé por entre sus piernas como una serpiente —cada cosa que decía la iba actuando. Estaba entre las piernas de su amo y le desabrochó el pantalón.
El amo observaba con atención cada gesto y movimiento que ella hacía, intrigado.
Sheily liberó su miembro y lo acarició hasta que se irguió entre sus manos. Lo recorrió con la pu