—¿Estás mejor? —preguntó Zack. Tenía a Sheily abrazada de la cintura.
—Sí... pero no quiero salir todavía o se darán cuenta de que estuve llorando y no estoy de humor para darle explicaciones a nadie. ¿Puedo quedarme aquí un momento?
—Eso ni siquiera tienes que preguntarlo. ¿Quieres agua?
Sheily asintió. Mientras Zack llenaba un vaso, ella fue al baño privado que había en un extremo de la oficina y se lavó la cara y peinó. Estaba más que presentable al salir.
—Gracias —dijo al recibir el va