Envuelta en su bata, Sheily hacía su crucigrama cuando un mensaje de Zack la desconcentró.
Zack B: ¿Tienes tiempo para una visita?
Ella escribió la respuesta sonriendo y en quince minutos estuvo besándose con Zack en el sillón.
—Eres tan suave —decía él, acariciándola por entre la bata. No se refería solo a su piel, cuando la tenía entre sus brazos era como una ovejita—. Quien te apodó la «dragona» era un imbécil que no sabía nada de nada.
—¡¿Yo soy la dragona?! Creí que era Beatriz, de logís