Estefanía llegó a la cafetería diez minutos antes. Ordenó su desayuno en la mesa del rincón y esperó, hojeando una revista que sacó de un estante a su lado. Cada vez que sonaba la campanilla de la puerta, su corazón se agitaba por verlo llegar. En cualquier momento le daba un paro cardíaco.
Él entró justo a la hora acordada. De vestimenta casual, lucía tan distinguido como siempre. Recorrió con su vista todo el lugar y se quitó las gafas de sol al verla. Sus ojos volvieron a encontrarse y Este