En el vestíbulo del restaurante que había escogido Estefanía había una escalera. Uno podía subir y comer en el segundo piso o bajar y adentrarse en el subsuelo. Johannes frunció el ceño mientras dejaban sus abrigos en el guardarropa.
—No quisiera estar en este lugar en caso de evacuación. ¿En qué pensaba el arquitecto? —dijo él.
—Antes era una biblioteca. Abajo todavía hay libros de aquella época —contó ella.
Él la siguió mientras bajaban las escaleras.
—¿Vienes aquí a menudo?
—No. Lo vi por i