En el silencioso camino a casa, Estefanía seguía pensando en el triángulo amoroso en el que estaba metido su jefe. Y si contaba a Danae, a la tipa de las gafas y quién sabía cuántas más, el hombre tenía la geometría completa.
Qué situación tan complicada.
Ser poco atractiva y no llamar la atención de nadie tenía sus ventajas. Su soltería le ahorraba muchos problemas, aunque ese abrazo de Johannes todavía le ponía las piernas temblorosas. El único hombre que la había abrazado hasta el momento