Capítulo 44. Ella es el peligro
La residencia de Zoraya Beaumont no era un hogar; era un monumento al linaje y a la exclusividad. Cada cuadro en las paredes y cada escultura de mármol en las esquinas gritaba "pertenencia". Pierre, sentado frente a ella en el comedor de caoba pulida, sentía que el aire estaba saturado de una tensión que no provenía del protocolo, sino de la desesperación contenida de la mujer que tenía enfrente.
Zoraya no comía. Simplemente movía los cubiertos de plata con delicadeza, observando a Pierre com