Entonces soltó una fuerte carcajada, aunque, carecía de alegría.
Me estremecí
Ahora me sentía atrapada de verdad.
Estrechamente calumniada.
Pero si seré imbécil, por aceptar tal cosa a cambio de que el sueño de mi amiga y el mío continúe a flote y sobre todo el prestigio para mis hijos.
Mi cuerpo... por dinero.
¿Cuánto dinero tenía este hombre? Aquel Cadillac que nos había esperado en la entrada del hotel era impresionante.
¿Y si se dedicaba a otra cosa?
Abrumador, peligroso.
Ya mis instintos e