Quería contestarle, pero las palabras no salieron de mi boca.
—Llegaré tarde—me dijo, se levantó de mí, dejándome vació.
Subió a su habitación, quizá para cambiarse.
Me llevé la mano al cabello, soy un idiota y reconocerlo no me llevaba a nada.
Necesito hacer que ella piense de mi diferente, necesito arrancar por completo lo que sucedió, solo así podré recibir su perdón verdadero, ella tiene razón, tal vez era culpa lo que sentía, no, era culpa total.
Clavé mis ojos en el pizarrón, donde mi dib