El silencio para mí fue asfixiante.
Resiste un poco más, Holly, me grité mentalmente una y otra vez.
No me dolía ni un carajo el vientre.
Me dolía el maldito pecho y la cabeza.
Solo quería recordarte de nuestra apuesta.
El eco de esas palabras me martilleaba por sobre mis gritos mentales, para luego atravesarme el pecho con la contestación de Adam, Para tu información, estoy ganando ¿no ves?
Estaba al borde del colapso.
Una apuesta, una m*****a apuesta entre los dos, entre esos malditos b