—Necesito que revises las gráficas de medio año—le indiqué a Eros—, debes cerciorarte de que todas superen el año pasado—este frunció el ceño.
—Ya lo hice—me extendió su tableta—, mientras jugabas a la cacita, Nicholas y yo trabajábamos como debería—recriminó.
—Está completamente idiotizado—convino Nicholas—¿Quién lo diría? —se burló.
—Dejen de joderme y entreguen sus trabajos.
—Sigo pensando que solo eres la figura publica y no el jefe real—se quejó Eros, dejándose caer sobre el sillón.
—D