Una semana antes del evento.
—No puedes hacerle eso ¿estás loco? —explotó Eros, con aquella pasión juvenil inundándolo.
La situación no era tan complicada, ya había tomado mi decisión. Pero al revisar el caso con mi hermano menor, simplemente explotó.
—¿Qué harías tú? —le pregunté.
—Nada de esto, seguramente —explotó desesperado —, esto no lo esperaba de ti.
Resoplé y eché la cabeza hacia atrás, en el respaldo de mi sillón. Su gran pasión moral me ocasionaba risa.
—¿Por qué no solo hablas co