—Al parecer no es nada grave—decía la chica—, con esta sesión terminará como nuevo. La chica masajeó mi espalda y sentí el dolor por todo el cuerpo—. Compresas frías y calientes para desinflamar el golpe—continuaba diciendo—¿Cómo se le ocurre saltar de un auto en movimiento?
—Solo has tu trabajo y cállate—gruñí, mientras apretaba los puños conteniéndome, la espalda me estaba matando.
Pero esta me las va a pagar, ¿Cómo se atreve a tirarme de su auto de esa manera?
Después de esa visita rápida al