Mundo ficciónIniciar sesiónLa villa Lombardi se alzaba en la colina, una silueta sombría contra el cielo encapotado, más una tumba de piedra que un hogar. Sus ventanas, ojos vacíos, devolvían el reflejo distorsionado de un pasado que se negaba a morir. Desde que Franco Lombardi había muerto, nadie había vuelto. La hierba crecía salvaje, las enredaderas estrangulaban los muros, y el silencio era una losa pesada. Alessandro abrió la verja oxidada con un chirrido que







