Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio en el vasto y cavernoso almacén era denso, cargado con el peso de la historia y un odio de veinte años. La sonrisa de Silvio Romano era la de un hombre que ha saboreado su venganza en la mente mil veces y finalmente la encuentra servida en bandeja de plata. Marco Bellini, a su lado, observaba con la fría y desapegada curiosidad de un científico a punto de diseccionar a sus especímenes, calculando su valor.
—"Rendición incondic







