Capitulo 56. El Exilio En La Jaula
La primera vez que la encerró, la jaula había sido un lugar de misterio y miedo. Un laberinto de reglas no dichas y tensiones latentes. Cada rincón del ático, cada sombra, contenía la promesa de un secreto por descubrir. Era una prisión, sí, pero una prisión vibrante, llena de la energía de la caza.
Esta segunda vez, era solo una tumba.
El búnker, antes su sala de guerra, ahora era su mausoleo. El protocolo de contención total significaba un silencio que era diferente al de antes. No era la calma antes de la batalla; era el silencio de después, el de un campo lleno de muertos. Los guardias apostados en el pasillo, hombres del equipo de Russo que antes la habían llamado "Comandante", ahora la miraban con ojos vacíos, impasibles. Ya no eran sus protectores. Eran, sin lugar a dudas, sus carceleros.
Incluso Elena había cambiado. La cálida gobernanta, la guardiana de la memoria, ahora se movía a su alrededor con una eficiencia silenciosa y una tristeza en la mirada. Ya no era una confident