Capitulo 57. La Caja de Secretos
La pregunta de Isabela quedó suspendida en el aire, una demanda que era a la vez una súplica y una orden. Elena se quedó inmóvil en el umbral, su mano todavía en el pomo de la puerta, su rostro una máscara de conflicto. La lealtad a Alessandro, su señor actual, el hombre que le pagaba y del que dependía, estaba en guerra directa con una lealtad mucho más antigua, mucho más profunda, a la memoria de la mujer a la que había servido y querido.
—No sé si debería, mi niña —susurró finalmente, su voz