La mañana comenzó con un interrogatorio que no estaba en el historial médico. Bruno estaba de pie junto a la ventana de la suite, observando cómo Elena terminaba de limpiar los restos del desastre de la noche anterior. El guardaespaldas no se movía, era una gárgola de traje oscuro cuya mirada pesaba sobre la nuca de la doctora como un plomo caliente.
—Me parece extraño, doctora —soltó Bruno, rompiendo el silencio—. El señor Moretti estaba recuperando la visión de bultos hace dos días. Ayer, des