Capítulo 9. La primera mentira.
Olivia despertó ahogándose.
Abrió los ojos. Miró el techo alto. Blanco. Molduras que gritaban dinero. Tardó un segundo en darse cuenta de dónde estaba: El ático. La jaula de oro. Territorio enemigo.
Se incorporó de golpe. Las sábanas de seda gris se le enredaron en las piernas. Buscó el celular en la mesita de noche con desesperación.
La noche anterior, antes de apagarlo, le había mandado un mensaje rápido a su madre: “Me quedé con una amiga”. Eso solo era poner una curita a una hemorragia.
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