Capítulo 86. La jaula de hielo.
Después de muchas horas, que le parecieron eternas a Lidia, por fin llegó. La puerta corrediza de la furgoneta se abrió de golpe.
El impacto del aire helado le golpeó el rostro. Sus labios se agrietaron en un segundo. Sus dientes empezaron a chocar sin control.
Andrés metió las dos manos al interior del vehículo. La agarró por los antebrazos. Tiró de ella hacia afuera con fuerza bruta.
Los pies de Lidia chocaron contra el suelo duro. Sus rodillas fallaron. Cayó de rodillas sobre una capa gruesa