Capítulo 87. La niña caprichosa había muerto.
—Liam tiene poder —replicó Lidia. Le sostuvo la mirada. No parpadeó—. Tiene dinero. Tiene tecnología. Va a rastrear tus cuentas. Va a encontrar a las personas que contrataste.
Andrés sonrió de medio lado. Una sonrisa depredadora.
—Liam Cross es un rey en California. Allá compra jueces y tumba senadores. Pero esto es Rusia. Aquí, su nombre no vale un centavo de rublo.
Andrés se enderezó. Caminó hacia el centro de la habitación. Abrió los brazos, mostrando el lugar.
—Treinta millones de dólare